18. may., 2021

UN CUENTO PARA CADA VOCAL

LA ARAÑA AVENTURERA

A la araña aventurera le encanta leer cuentos de piratas y tesoros y ha planeado hacer un viaje para vivir sus propias hazañas y conseguir su propio cofre con monedas y mucho oro.

 En la mochila ha metido agua, comida y una buena manta para las noches frías.

El camino es muy duro y, cansada de tanto caminar, decide sentarse un rato para comer y descansar.

Al anochecer las dos amigas, agotadas de tanto caminar y saltar, se acurrucan junto a una roca. La araña teje una tela para hacer una pequeña tienda y, juntas las dos aventureras, se tapan con la manta y  sueñan con todo lo que les espera.

 A la mañana siguiente llegan a un gran lago, donde pueden ver un precioso barco. Entonces, se dan cuenta de que lleva una bandera de piratas.

 -Si los piratas navegan por aquí, el tesoro no puede estar muy lejos – dije la araña – No dejaremos que se lo queden esos malvados.

 De repente, pueden ver a lo lejos algo que brilla y que no deja de moverse.

– Ese es nuestro tesoro- grita la araña.

 – Corre, corre, para que no lleguen antes los piratas – dice la pequeña rana.

La araña y la rana corren a toda velocidad hasta llegar junto al gran tesoro. Una bola dorada y brillante que suena cuando se mueve.

De repente la bola de oro desaparece entre el suave pelo de un pequeño gato que se acerca corriendo y maullando.

 – ¿Por qué corréis tanto amiguitas?- pregunta la gata.

 – Estamos buscando un tesoro, pero lo hemos perdido, ha desaparecido. Es una bola dorada que se mueve y suena.- explican la araña y la rana.

 – Lo que buscáis es mi cascabel. Lo llevo siempre puesto y suena cuando me muevo.

 La rana y la araña piensan que la gata es afortunada, pues lleva un tesoro pegado a su garganta.

La gata les dice que están muy cerca de la ciudad y que deben tener cuidado, pues alguien las podría pisar. Pero la araña y la rana están viviendo su aventura y no piensan cesar hasta su tesoro encontrar.

Al ver que las dos amigas no van a parar de buscar y para prevenir que alguien las pueda lastimar, la gata les regala su cascabel y las dos aventureras se van felices y agradecidas por el gran tesoro que les ha regalado su nueva amiga.

 Y desde aquel día la rana y la araña viven juntas junto a la charca. Son famosas por contar sus increíbles aventuras y, si alguien no las cree, tocan su cascabel con orgullo para demostrar que siempre dicen la verdad.

Junto al árbol en el que se ha quedado, hay una gran charca repleta de mosquitos, ranas y algún que otro sapo.

Allí conoce a una pequeña e intrépida rana que no para de saltar y deciden irse juntas a disfrutar de las aventuras y conseguir grandes fortunas.

FIN

Autora: Beatriz de las Heras García

Ilustradora: Alba Pérez España

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UN ELEFANTE BAJO EL MAR

El elefante celebra hoy su cumpleaños. Su madre le va a llevar al río con sus hermanos.

Que feliz está el pequeño elefante, ríe y juega sin parar. Mueve sus grandes orejas para poderse abanicar.

Le encanta jugar en el agua. De vez en cuando sueña que aprende a bucear y sacando su gran trompa puede respirar.

En sus sueños ve peces de todos los colores, que revolotean a su lado y mueven los labios como si fuesen cantores.

El pequeño elefante les dice – hoy es mi cumpleaños-

– Pues eso hay que festejarlo – gritan los peces entusiasmados-.

 Y moviendo sus pequeños labios le recitan un poema como regalo.

 «El elefante sueña que por el océano navega.

 Con sus grandes orejas chapotea, flota y rema.

 Sus amigos los peces le enseñan el fondo del mar.

Corales y tesoros allí descubrirá.

Pero llegó la hora de dejar de soñar, pues tú mamá te llama para volver a tu hogar.

Allí, todos te esperan para verte las velas soplar.»

Cuando el elefante despierta de sus sueños buceando, le espera un rico pastel y una divertida fiesta con sus amigos y hermanos.

FIN

Autora: Beatriz de las Heras García

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LA IGUANA INÉS Y SU NUEVO AMIGO

La iguana Inés vivía en un árbol, junto a un río muy tranquilo.

Inés no tenía muchos amigos. Cuando alguien se acercaba la iguana se asustaba y su piel cambiaba de color. Se camuflaba tan bien, que nadie la podía ver.

La iguana Inés estaba muy triste porque nadie la hablaba, ella no se daba cuenta de que, cuando cambiaba de color, nadie la podía ver.

Pero un día sucedió algo distinto. Un ibis, llamado Ignacio, que tenía una gran vista, se dio cuenta de que había un animal camuflado tras el árbol.

 El ibis se acercó lentamente para no asustar al animal que se escondía -Hola ¿cómo te llamas? - dijo Ignacio.

 La iguana, algo temerosa, contestó en voz baja -Me llamo Inés, soy una Iguana.

 -Yo soy Ignacio, soy un ibis. ¿Por qué te camuflas?, así no te puedo ver bien.

La iguana, se dio cuenta de que al camuflarse el resto de animales no podían verla y, con algo menos de miedo, le dijo al ibis – Es que me asustan las cosas nuevas y mi piel cambia de color cuando tengo miedo.

 -Entonces no tendrás muchos amigos, ¿verdad? Es difícil hacerse amigos a los que no puedes ver, ¿no crees? - dijo el ibis Ignacio con una gran sonrisa.

La iguana sonrió también. El Ibis tenía razón ¿Si nadie podía verla, como iban a querer ser sus amigos?

 -Yo nunca te había visto y eso que tengo muy buena vista. Verás, yo vengo cada día a pescar a esta zona y podemos pescar juntos, ¿si tú quieres?

 – Si, me encantaría pescar contigo – Dijo la iguana.

Inés estaba tan contenta que se puso roja de la emoción y, aunque su piel se volvió a camuflar, esta vez no era por miedo, sino para celebrar su nueva amistad.

Desde aquel día el ibis y la iguana pasaron los días juntos, charlando, pescando y disfrutando…y la iguana Inés aprendió que no hay que tener miedo a mostrar tú verdadero color, pues a los amigos de verdad seguro que les gustará.

 FIN

Autora: Beatriz de las Heras García

Ilustradora: Alba Pérez España

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LA ORQUESTA Y EL DRAGÓN

El dragón tristón siempre está enfadado. Todo le da pena y nada le parece bien.

El doctor le ha recetado una infusión y un té, pero el dragón sigue triste y nadie sabe qué hacer.

Ni juega, ni ríe. Sólo suspira y suspira por lo desgraciado que es.

Hoy todo el mundo en el bosque está contento, porque una orquesta ha llegado y su música a todos ha alegrado.

Pero el dragón tristón no puede oír nada, porque se esconde con su pena en el fondo de una cueva.

El doctor que es muy sabio al ver a todos alegres ha pensado: “puede que la música de la orquesta alegre al dragón tristón”

Todos se dirigen a la cueva entre cantos y bailes.

El dragón escucha ruido, música, risas…

– ¡Asoma la cabeza dragón, que traemos música para que dejes de estar tristón!

Cuando el dragón sale de su cueva escucha esa divertida canción y sin pensarlo dos veces afina su fuerte voz. – lo, lo, lo, lo. –

De pronto comienza a cantar. La orquesta con su música y el dragón con su vozarrón forman un gran grupo.

El dragón sonríe, por fin ha encontrado algo para no estar triste.

La orquesta y el dragón ahora van siempre juntos, tocando y cantado por todo el mundo.

Todo el mundo los conoce, son famosos y se hacen llamar “La orquesta y el dragón”.

FIN

Autora: Beatriz de las Heras García

Ilustradora: Alba Pérez España

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EL BURRO LULO Y EL BUHO CURRO

En el bosque todos conocen al búho, porque es el más sabio del lugar.

Cada noche lee un rato para aprender y saber mucho más.

Si prestas atención lo puedes oír ulular, uuu-uh, uuu-uh. Es el sonido que hace cuando está leyendo bajo la luz de la luna, que lo alumbra sin cesar.

En la granja cerca del bosque vive el burro Lulo. Un día, el burro quiso comprobar cómo el búho conseguía saber tantas cosas, pues casi nunca se solía equivocar.

Todo el día lo estuvo vigilando y el búho no paró de roncar.

Pero si duerme durante el día ¿cómo puede aprender tanto? – se preguntó el burro.

Al llegar la noche Lulo, el burro, estaba agotado. Quería seguir investigando, pero sus ojos se iban cerrando.

De pronto, un sonido lo despertó, uuu-uh, uuu-uh, uuu –uh. Era el búho Curro que se había despertado ya.

Allí estaba el búho, con sus grandes ojos, leyendo sin parar.

Así que ese es su secreto – pensó Lulo – desde hoy voy a leer para poder ser tan sabio como él.

Y cuentan por ahí, que cada noche antes de irse a dormir, el burro Lulo lee un rato, para parecerse al búho y ser más sabio.

FIN

Autora: Beatriz de las Heras García

Ilustradora: Alba Pérez España