¡GRAN EVENTO!
¡LA INICIATIVA GLOBAL JUVENIL EN OCTUBRE, HAZTE VISIBLE PARA EL MUNDO Y DESARROLLA LAS HABILIDADES QUE TE HARÁN SUBIR DE NIVEL!

¿Como lo hizo? Merece un lugar en cada espacio, tertulia, foro, debate o discusión sobre educación, el constructo social lo demanda, lo merece, lo necesita.

Interesante análisis educativo, por parte de un hombre visionario, nacido en medio de las dos guerras mundiales.

Alvin Toffler, fue un escritor de nacionalidad estadounidense, nació en 1928 en la ciudad de  New York, y falleció en junio de 2016. Tres de sus libros, contienen la escencia de 30 años de investigación: El shock del futuro,1970; La tercera Ola, 1980 y El cambio de poder, en 1990. 

Llamó la atención, cuando se atrevió a decir que la "tercera ola", sería una revolución de la información y la comunicación, que la gente volvería, poco a poco, a trabajar en sus casas, y que cuando ocurriera esto, se podría estudiar y aprender desde el hogar. Además agregó, que la educación terminará dándose más en el hogar que en la escuela, y por ello, la frase que encaja en el contexto educativo, que nos ocupas y al cual se refería, es: 

“El analfabetismo del siglo XXI no va a ser el de los que no saben leer y escribir, sino el de aquellos que no puedan, aprender, desaprender y volver a aprender."

Pero, ¿qué era aquello a lo que se refería, al mencionar la "tercera ola"?

La primera ola, fue la agricultura, que convirtió a los pueblos nómades en sedentarios y les permitió establecerse en un lugar fijo, dando lugar a las primeras aldeas, que luego se convertirían en ciudades de la antigüedad.

La segunda ola fue la industrialización, que permitió la producción en serie de artículos y que reconfiguró la sociedad.

La tercera ola es la que comenzó en la segunda mitad del siglo XX, pero sin desbancar al día de hoy a la segunda ola.

Explicaba: -Cada vez que una de estas corrientes aparece, se da una lucha con la anterior. Los representantes de la antigua ola lucharán por mantener sus intereses y costumbres. Toffler describe en gran parte del libro la lucha actual entre la segunda y la tercera ola.

A continuación, un aparte de la extraordinaria entrevista que realizara Hugo Alconada Mon, a Alvin Toffler, para el diario digital LA NACIÓN, publicada el 1 de febrero de 2009.

¿La clave? Educar

FAIRFAX, Virginia.- Para ser el "futurólogo más famoso del mundo", como lo definió The Financial Times, Alvin Toffler tiene un prurito singular: le escapa a la palabra "predicciones" y desconfía -casi detesta- a quienes la lanzan. "De hecho, nunca usamos la palabra «predecir». Pensamos que cualquiera que diga que puede predecir el futuro es probablemente un miembro del club de los charlatanes, porque los eventos humanos están llenos de sorpresas y hechos fortuitos, de conflictos, retrocesos y trastornos", suele repetir. Y en cuanto al modo en que expone, no se trata de un mero plural mayestático, sino bien concreto: habla de sus ideas y las de su mujer, Heidi, coautora de sus libros.

Juntos, Alvin y Heidi, intentan decodificar la realidad y comprender las tendencias subterráneas para entender la dirección que lleva una sociedad. Así es como en los albores de los años 70 vislumbraron el ascenso imparable del conocimiento especializado, la aceleración tecnológica y el florecer de profesiones interdisciplinarias, y alertan desde hace años sobre la necesidad de reconstituir de raíz el sistema educativo tal como lo conocemos con pequeños retoques desde hace un siglo.

Los Toffler subrayan que el futuro será para aquellos que desarrollen lo que denominan "habilidades o técnicas de pensamiento crítico". Es decir, aquellos que sepan asimilar información, adaptarse a los cambios y tomar decisiones a una velocidad creciente, algo para lo cual, afirman, no preparan las escuelas de hoy en día.

La "escuela del mañana", tal como la entienden los Toffler, resulta muy distinta de las actuales. Para empezar, porque deberían funcionar las 24 horas del día, ofrecer un servicio adaptado a las necesidades y los intereses de cada chico y de las empresas, y con una currícula interdisciplinaria no sólo en cuanto contenidos, sino también por sus exponentes. ¿Por qué? Porque las clases deberían darlas no sólo los maestros –que a su vez deberían pasar parte de su tiempo en el mundo empresarial-, sino todos aquellos que tengan algo para dar.

-¿En qué piensa, en concreto?

-¿Por qué no sumar a las aulas a quienes sin ser maestros, pueden ofrecerles otras perspectivas de aprendizaje a los chicos? ¿Por qué no sentarlos durante media hora, una hora o lo que fuere con un piloto de avión? ¿O con un cocinero, un empleado de oficina o un empresario? Que se genere un ida y vuelta: ¿Qué hacés? ¿Cómo es tu vida diaria? Y, más relevante aún, ¿cómo introducir a los estudiantes al mundo actual, a la vanguardia de la tecnología de la información, cuando los maestros conocen tanto o menos de ellas que los alumnos?

Por supuesto que éstas son algunas pocas de las muchas ideas y reformas posibles, pero el sistema educativo en Estados Unidos -y sospecho que al igual en la Argentina- debe reformarse. Debe adaptarse a los desafíos que afrontarán los chicos.

Se toma de la entrevista, solo el aparte relacionado con el tema educativo, todo el contenido de la entrevista, hace parte de una valiosa joya de la literatura periodística, por lo que agradezco altamente, al comunicador Hugo Alconada Mon.

Es. MARTHA GUTIÉRREZ LOBO

 

 

Sigo con la temática de la educación actual y la del futuro inmediato, dado que este eje social, es de trascendental importancia, dentro del desarrollo de la sociedad.

CLASE EN CASA

NOS MOVEMOS, O NOS EMPUJAN

Hace unas semanas, era inimaginable que nuestros chiquitines recibieran un brusco impacto en sus rutinas escolares, incluso, se vieran afectadas las relaciones personales con sus amigos y compañeros de colegio, en esta ocasión por una pandemia. Por otro lado, los maestros o docentes, han volcado, en un giro, casi que de 360°, sus labores: no hay aulas físicas, los timbres, las campanas, el recreo, ya no se escuchan, no más clases en las escuelas, colegios y universidades, el orden establecido, entró en caos, hay un desafío que es obligatorio afrontar, que genera incertidumbre. Los primeros cinco días, casi que normal, pero una semana después, el caos toma también posesión de las casas. ¿Y ahora qué? ¿Qué hacer?

Y aunque resulte ser una osadía de mi parte, debido a la “multipluriculturalidad” de nuestras familias, aquí realizo un reconocimiento de la realidad que urge ser considerada, por tanto, haré mi mayor y mejor esfuerzo, tratando de cubrir al máximo, los factores que intervienen.  

  1. Ponerse en los zapatos del otro (a nivel general): el docente en los zapatos del escolar, los padres en los zapatos de los maestros, los maestros o docentes, en los zapatos de los padres y hasta la consideración de ponerse en los propios zapatos, así, rotando ese sentido de la empatía, para no salir “pisando” a alguien. La idea es que todos salgan ganando.
  2. La contemplación de la imagen completa (a nivel social): maestros, docentes, catedráticos, observen como es contemplar la imagen completa, desde la realidad de las familias: Si son padres y madres de uno, dos o tres chicos. Si son docentes que son madres, o padres que realizan los dos roles. Si son padres profesionales, con cargos y en “home officce.” Si son padres de escasos recursos, o en su defecto, carecen de dispositivos tecnológicos; si son abuelos y no padres. La idea es que todos salgan ganando.
  3. El nivel de compromiso (a nivel familiar): Este debe ser directamente proporcional, a su papel, si bien es cierto, se deben realizar una serie de actividades, hay que priorizar entre las de la casa, las escolares, las laborales y nunca como antes, se había establecido un nivel de responsabilidad en los adultos, como ahora, ya que ellos, los adultos, garantizarán el cumplimiento de los compromisos. Deberán aumentarse las dosis de paciencia, amor, tolerancia, en este proceso, pues ahora todo es compartido simultáneamente, nadie debe sentir sobrecarga. La idea es que todos salgan ganando.
  4. Los tiempos se deben organizar, y mediante la expectativa de crear un horario visible, donde todos participen, consensuadamente, y que se visualicen las actividades de los miembros de la casa, ayudará a fomentar el trabajo colaborativo, permitiendo también la co-creación de un instrumento, para establecer el orden, se deben establecer horarios que se cumplan, incluso para ir a descansar, al finalizar el día. ¿Qué tal contemplar también un recreo? La idea es que todos salgan ganando.
  5. Aprovechar las destrezas y habilidades de los escolares, mayorcitos, dicen que, quien enseña, aprende dos veces, y de esta forma, se genere un aprendizaje, incluso, más efectivo.  Sin duda, resultará convirtiéndose en una actividad que promueva el empoderamiento de las partes, de lo que se entrega y se recibe. Al mismo tiempo, permite que la supervisión de los adultos, sobre las tareas se reduzca, y repito, se reduzca, no se desplaza o se delega. La idea es que todos salgan ganando.

 Hoy, se establece un nuevo orden, que invita con apremio, a replantear lo que se hace, cómo se hace, para qué se hace, por qué se hacen. Nos están empujando, porque no quisimos movernos, por lo tanto, no es tarea para después de la pandemia, es para ahora y con lo que hay. Reinventarse es evolucionar y si la idea planteada, genera controversia mental, si logro mover el pensamiento de uno solo de los lectores, será suficiente, porque si todo está exigiendo un cambio, sería interesante, sacarles provecho a las circunstancias, al fin de cuentas, estamos enfrentando una novedad, no nos movimos, pues nos empujaron. Y reitero, la idea es que todos salgan ganando.

MARTHA GUTIÉRREZ LOBO

 

Supervisar, no delegar o eludir